¿Has pensado en el tiempo y los recursos dedicados a preparar tubos de dilución?
El proceso implica calibrar instrumentos, mezclar productos químicos, autoclave, realizar control de calidad utilizando cepas bacterianas y finalmente dispensar en tubos.
Si tienes suerte y has hecho todo perfectamente, puedes usar los tubos directamente. Sin embargo, a menudo este no es el caso. Riesgos como la contaminación cruzada o volúmenes de diluyente incorrectos pueden llevar a descartar lotes enteros y comenzar de nuevo, desperdiciando tiempo y recursos valiosos.
Además, los tubos preparados en el laboratorio requieren refrigeración, lo que limita el tamaño de los lotes. Así que, probablemente tendrás que repetir este proceso cada semana.
Ahora, imagina una solución más eficiente: simplemente abre una bolsa, toma las copas de dilución listas para usar, colócalas en el Dilugent® Shaker y comienza a diluir.
Práctico y fiable.
¡Déjanos manejar el trabajo pesado para que puedas concentrarte en diluir tus muestras con tranquilidad!