Una clienta nuestra, responsable de laboratorio en una empresa láctea,
nos contó algo que le ocurrió el viernes pasado.
Dijo que alrededor de las 16:30,
justo cuando se preparaba para irse a casa,
se dio cuenta de que la nueva técnica de laboratorio parecía muy angustiada.
La técnica tenía en la mano
un gradilla con tubos de dilución
y en la otra una botella de 1 L de solución,
que supuso que era el diluyente para rellenar algunos tubos.
Le preguntó cómo había ido su primera semana
y si estaba contenta con ellos.
En ese momento, la técnica empezó a llorar y dijo:
«Es algo tan sencillo
y lo he hecho tan mal.
He estado haciendo diluciones todos los días esta semana
y habían ido bien,
pero hoy, por las prisas de acabar antes del fin de semana,
me he distraído y he mezclado los tubos.
Ha sido una semana agotadora».
Nuestra clienta nos dijo que la entendió perfectamente.
Hace unos años, era ella la que se quedaba ridículamente tarde
para terminar las diluciones en serie.
Así que tranquilizó a la técnica diciéndole:
«No te preocupes, no pasa nada.
Todas hemos cometido errores con esas dichosas diluciones en serie.
Aunque es una técnica de microbiología sencilla y básica,
solo hace falta un momento de distracción
para que todo salga mal».
Entonces se le ocurrió una idea
y pidió a la técnica que esperara un momento.
Fue a otro laboratorio,
en otro departamento del mismo edificio,
y cogió un blíster de Dilucup® Elegance
y el Dilugent® Shaker.
Cuando regresó, le dijo:
«Mira, con esto podrás terminar las diluciones en serie que te quedan en un periquete.
Solo tienes que abrir los Dilucups que necesites
y pisar el pedal para empezar la agitación».
Según nuestra clienta, la reacción de la técnica fue inmediata:
«Guau, ¡esto lo cambia todo!».
La responsable se quedó hasta que la técnica terminó
para poder cerrar el laboratorio,
y en unos 10 minutos ya había acabado
y estaba lista para irse a casa.
Al irse, sonrió y dijo:
«No devuelvas este instrumento al otro laboratorio el lunes,
¡nos lo quedamos nosotras!».
Nuestra clienta nos dijo que se fue a casa con una sensación estupenda
y que el lunes encargó otro Dilugent® Shaker para su propio laboratorio.
Para ella, como responsable de laboratorio,
lo más importante es que su personal se sienta a gusto,
y sabe que con el sistema Dilucup®,
además de ahorrar tiempo y recursos,
también están cuidando de su gente.